ACeRcA De SaChaSP


A VeCeS ViViR Me Da VéRTiGo...

Suelo decir que este blog es lo más sociable que he logrado hacer en mi vida. Aquí me comunico, aquí escribo y aquí me quejo. Como dijo William S. Gilbert: Odio a mis congéneres. Supongo que no es más que una cuestión de misantropía. No me gusta hablar, eso seguro, y menos si es por teléfono. Prefiero no hablar de mi y sobre todo no hablar de mi vida (excepto con un par de personas con las que sí me gusta hacerlo porque me relaja).

Siempre he deseado sentirme escritora, creadora y creativa. El problema es que soy bastante mejor literata cuando las cosas me van mal que cuando me van bien, de noche que de día, en invierno que en verano y durante una tormenta mucho mejor aún que durante un día soleado. Soy algo tétrica y eso incluye procesos creativos oscuros, claro, pero en esta ocasión no he escrito nada de nada durante unos meses. No he redactado ninguna historia, no he escrito nada sobre mí misma o mi vida personal, nada íntimo salvo un agradecimiento porque alguien me cogió de la mano durante un desafortunado juicio por desacato y alguna línea suelta haciendo referencia a la soledad, que no es algo nuevo, ni ha empezado ahora, sino que va conmigo desde que nací y ya forma parte de mi personalidad.

Además, ahora tengo respuestas y sé la razón por la que siempre me siento así, de modo que lo asumo con positivismo y ya no lo siento como motivo de queja.

Cuando las cosas se tuercen tiendo a crecerme. La vida sigue y yo creo haber roto todas las reglas, haber desafiado todas las costumbres y haber desobedecido todas las normas. He salvado baches, he saltado piedras, he pasado por encima de las vallas y sigo teniendo que dar rodeos a menudo porque me obstaculizan el paso los demás, pero sigo mi camino SoNRieNDo A La ViDa. O No.

Soy de Valencia aunque por alguna razón que se me escapa elegí nacer en otro sitio. Me licencié, cursé los estudios de doctorado, la Capacitación Investigadora de antes y el DEA de ahora (diploma de estudios avanzados), el Curso de Adaptación pedagógica en Lengua y Literatura y otras cosas. Mucho estudiar para pocos resultados, porque al final no encajo, así que dispongo de temas variadísimos sobre los que escribir. Todo es susceptible de ser escrito.

No estoy muy segura de querer corregir ese punto cínico que tengo ni de desear no ser tan sarcástica. Nunca he sabido bien si soy una loca con vocación de cuerda o lo contrario. Detesto los teléfonos y pierdo el norte con facilidad, lo cual me llevó a pensar tiempo atrás que estoy algo tarada. Ahora creo que los tarados son los demás. Yo solo soy absurda, soy sensata, soy cobarde, soy valiente, soy miedosa, soy visceral, soy reflexiva, soy optimista, soy pesimista, soy una bocazas metepatas y soy agnóstica. Como dijo Benedetti Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda. 

La mayor parte del tiempo soy una mentirosa a la que le gustan las transgresiones. Me agradan las personas que no son como todas las demás, las que filosofan, se quejan poco y se plantean retos constantemente. Soy tan común que no soy nada común. Al fin y al cabo todo eso no es cómo soy, en realidad es lo que soy: Yo no soy casi de nada y no soy de casi todo. 

Mi nombre es Sacha, voy a cumplir 40 años en breve, mal llevados. Trabajo, como cualquiera hoy día, en todo lo que pillo. Aunque mi nombre es masculino soy mujer (excentricidades de mis padres tienen la culpa). Me licencié en Comunicación Audiovisual y cursé los estudios de doctorado en el departamento de Teoría de los Lenguajes de la Universidad de Valencia. Tengo la capacitación Investigadora de antes y el DEA de ahora (diploma de estudios avanzados), así como el CAP en Lengua y Literatura.

A VeCeS ViViR Me Da VéRTiGo...

Nunca he sabido bien si soy una loca con vocación de cuerda o lo contrario. Sea una cosa o la otra me confieso algo misántropa y asocial, aunque es más por una condición neurológica que por otra causas, ya que tengo el Síndrome de Asperger, un trastorno del espectro autista un tanto extraño que define mi vida por completo. Detesto los teléfonos y pierdo el norte con facilidad. Antes pensaba que estoy algo tarada pero ahora sé que soy “aspi”: insoportablemente adorable y adorablemente insoportable, según parece. Sea por la razón que sea sigo adelante y me desenvuelvo en un mundo en el que no encajo, por eso dispongo de temas variadísimos sobre los que escribir, que es mi pasión.

Prefiero no hablar de mi y sobre todo no hablar de mi vida (excepto con un par de personas). Pero ya que "toca" explicar un poco cómo soy para que sea comprensible cómo escribo, lo haré en las siguientes líneas (a mi modo, lo advierto). Soy más bien discreta aunque a veces pierdo el norte cuando escribo desde el corazón o el tema sobre el que escribo lo inspiran las personas a las que quiero. Soy absurda, soy sensata, soy cobarde, soy valiente, soy miedosa, soy visceral, soy optimista, soy pesimista, soy una bocazas metepatas… No soy casi de nada y no soy de casi todo. Sobre todo soy agnóstica. Como dijo Benedetti Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda.

Tengo muy poco equilibrio (no hablo de ser equilibrada mentalmente ya que en ese sentido no tengo equilibrio en absoluto). Me refiero a que soy torpe, en vez de manos tengo pies, de modo que siempre me estoy lastimando a mi misma. Pienso demasiado, a veces en exceso, así que intento dejar de pensar haciendo deporte, escribiendo, leyendo... Además lloro siempre que puedo.

Mis derechos los exijo, mis obligaciones las cumplo, y cuando no conquisto mis derechos o no logro abarcar mis obligaciones trato de olvidar que existo mirando estrellas. No soy casi de nada o no soy de casi todo. No soy simpática, no soy coherente y no me gusta la gente. Digamos que soy social porque me resulta fácil relacionarme, pero indudablemente soy insociable, porque detesto hacerlo. No es nada personal... Si lo que lees te hace creer otra cosa es, posiblemente, porque también estás algo loc@. Sencillamente soy una tarada.

Me apasionan los debates enardecidos sobre temas relevantes y las conversaciones relajadas sobre cosas absurdas. Me gusta escribir (mi salud mental depende de ello) aunque, a juzgar por los comentarios que me dejan en este blog, no lo hago nada bien. También me gusta leer: textos que alguien me haya recomendado encarecidamente y otros, sobre los cuales recaiga casualmente mi interés. No importa el tema del que hablen. Lo cierto es que es fácil picarme en este sentido. Devoro libros de temas variados pero me gusta especialmente la literatura contemporánea cínica y sarcástica,  de lenguaje rápido y poco descriptivo a ser posible. Me aburren solemnemente las descripciones detalladas. Tal vez porque no me dejan imaginar.

Me gusta observar (y fotografiar) telarañas aunque tengo cierta fobia a los insectos, me desmorono con un baño caliente aunque opto habitualmente por las duchas, son más ecológicas. Me resucita dormir hasta que me duelen los huesos. Necesito un beso en una noche de tormenta y perder la noción del tiempo observando un acuario o el fuego de la chimenea. Necesito un abrazo cuando tengo un mal día y soledad cuando recibo malas noticias... Y cuando no recibo noticias de ningún tipo también.
Soy solitaria, necesito estar sola, necesito silencio.

Pero al final, lo que verdaderamente importa, lo que más me gusta del mundo, son mis dos pequeños ratones. Así es como me suelo referir a mis hijos: son dos roedores perfectos. Gracias a ellos sé qué es el verdadero amor, ese por el que una estaría dispuesta a dejar de respirar, a morir (y a matar)  y que de momento me permite seguir avanzando.

También tengo aspiraciones, claro. Aunque la edad comienza a ponerle límites a mis proyectos de futuro sigo pensando en qué quiero ser cuando sea mayor. Tal vez mejor persona: ecuánime, solidaria, racional, interesante y menos ignorante... 

Me confieso adicta de muchas cosas además de a la literatura (a leer y escribir, casi por igual). Soy cafeinómana así que, al contrario de lo que le sucede a los demás, a mi el café me relaja, me ayuda a dormir y me da serenidad. Lo necesito a grandes dosis. Soy fumadora pese a las docenas de intentos por dejarlo. No sé si volverlo a intentar ya que se me antoja imposible a estas alturas que llegue el día en que lo consiga.

No sé morderme la lengua así que, puestos a escribir quejas: no soporto a la gente que no envejece con dignidad y no aguanto la hipocresía. Odio el teléfono, odio la gente aburrida que no tiene nada que contar, la mediocridad me aburre tanto como la gente que siempre cuenta las mismas cosas; odio que me mientan sin justificación, que me traicionen, que me amenacen... Necesito conversaciones interesantes sobre temas interesantes, retos y diversidad. Me parece que las diferencias son lo que nos vuelve interesantes. Alguien diferente siempre tiene algo nuevo que aportar aunque sé que el mundo es de los mediocres.

Después de todo...  Pienso llegar a la tumba sonriendo, tambaleándome, con una tableta de chocolate en una mano y un cigarro en la otra, hecha polvo y pensando "!!Uauuuuuuuu, menudo viaje!!"
!Ah! Me encantan las cartas escritas sobre papel.

Mil besos.